El paso por el Casal de Jóvenes Marianao (CJM) puede marcar mucho más que una etapa puntual. En el caso de Daniel Martínez Leiva («Leivin» a Marianao), ex participante del proyecto, se trata de una experiencia vital que todavía hoy define su manera de ser y de relacionarse.
Empezó con solo tres años, casi sin ser consciente. “Empecé muy pequeño, y sin darme cuenta, año tras año, continué viniendo”, recuerda. El que inicialmente era una actividad de verano se convirtió, con el tiempo, en un espacio central de su vida.
A medida que crecía, el vínculo con el casal se hacía más fuerte. A pesar de que algunos amigos lo fueron dejando, él continuó, construyendo relaciones que han perdurado en el tiempo. Para el Leivin, la clave es clara: “No es solo un lugar donde vas y marchas, es un lugar donde creas vínculos”.
Esta conexión no se ha roto con los años. Aunque ya no participa como usuario, mantiene el contacto con personas del proyecto y colabora de manera puntual. Él mismo lo define como “una vinculación indirecta que no desaparece nunca”.
Uno de los aspectos que más destaca es la continuidad del proyecto y su esencia. Según explica, “hay una filosofía que se mantiene” y esto hace que, todo y los cambios de equipos, la identidad del CJM se conserve. De hecho, asegura que “la gente que entra nueva se empapa muy rápido”, cosa que garantiza esta coherencia a lo largo del tiempo.
Comparándolo con otros espacios, Leivin considera que esta implicación no siempre es presente: “En otros lugares quizás es más frío. Aquí todo es más implicado”. Esta manera de hacer, dice, es el que realmente marca la diferencia.
Pero si hay un elemento determinante es el impacto personal. “Me ha marcado cien por cien”, afirma con contundencia, añadiendo que “sin esto, no seria quién soy hoy”. Las experiencias vividas y las personas que ha conocido han influido directamente en sus intereses y en su manera de ver el mundo.
En este sentido, subraya que todo aquello aprendido dentro del casal transciende el propio espacio: “El que aprendes aquí lo acabas aplicando al resto de la vida”. Una idea que resume con una expresión que utiliza a menudo la en torno al proyecto: es “como un ADN que te queda por siempre jamás”.
Cómo en Leivin, tú también puedes vivir una experiencia que deja huella. Participa en los proyectos de Marianao y forma parte de una comunidad que crea vínculos y transforma vidas.
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