La Fundación Marianao impulsa un nuevo espacio comunitario, en colaboración con San Juan de Dios, dirigido a jóvenes que se encuentran a la Unidad Terapéutica de Justicia Juvenil Los Tilos, un recurso para adolescentes que, en el marco de medidas judiciales, viven un proceso de tratamiento en salud mental. El objetivo es acompañarlos en su proceso de recuperación y facilitar que, despacio, vuelvan a vincularse con la vida cotidiana y la comunidad.
Las persones participantes tienen entre 12 y 18 años y se encuentran en situaciones de gran complejidad personal, social y emocional. En muchos casos conviven también con adicciones o conductas de riesgo. Ante esta realidad, el proyecto ofrece un espacio diferente, fuera del centro, donde pueden experimentar, descubrir intereses y sentirse parte de un entorno más próximo y normalizado.
“Es muy importante que puedan salir del contexto de cierre y vivir experiencias en espacios inclusivos, que les ayuden a reconectar con la comunidad”, explica Mercè Hernández, jefe del área de Inclusión Social de la Fundación Marianao. “Son jóvenes con trayectorias muy difíciles y necesitan oportunidades reales para descubrir qué les gusta y que pueden aportar”.
Cada semana, los adolescentes participan en actividades educativas y comunitarias a Marianao: talleres de cocina, manualidades o teatro; actividades de bienestar físico; espacios para trabajar con herramientas digitales; y momentos por habla de futuro, explorar opciones formativas y trabajar el bienestar emocional. Todo ello con una idea clara: aprender haciendo, en un entorno que no les define por su diagnóstico ni por su situación.
Este nuevo espacio se enmarca en una trayectoria consolidada de trabajo en salud mental juvenil, que durante más de 20 años ha apostado para complementar la atención terapéutica con experiencias reales de vida en comunidad. Una manera de entender la recuperación que va más allá de los dispositivos clínicos y que pone el foco en los vínculos, la participación y el proyecto de vida.
“Cuando pueden participar en espacios comunitarios, empiezan a recuperar confianza y a reconectar con los otros”, añade Hernández. “Esto hace que el retorno en la comunidad no sea un corte, sino un proceso progresivo y acompañado”.
Con esta nueva iniciativa, la Fundación Marianao continúa ampliando su modelo de intervención comunitaria en salud mental, reforzando una idea clave: la recuperación no pasa solo dentro de los centros, sino sobre todo cuando la vida vuelve a tener lugar fuera de ellos.
Porque no se trata solo de salir, sino de volver a formar parte.


