Cada semana, en la Fundación Marianao, la hora de almuerzo se transforma en mucho más que una pausa. Entre bocadillos, creps y zumos, los jóvenes de la Escuela de Nuevas Oportunidades impulsan la Cantina, un proyecto que combina formación práctica con crecimiento personal y comunitario.
La Cantina es un espacio donde el alumnado no solo prepara almuerzos para las personas de la entidad, sino que también asume responsabilidades reales, trabaja en equipo y pose en práctica habilidades que van mucho más allá de la cocina. Organización, atención al público, gestión del tiempo o trabajo colaborativo son algunas de las competencias que se desarrollan en este entorno cotidiano pero transformador.
“La Cantina es una oportunidad para que los jóvenes aprendan haciendo, en un contexto real, donde su trabajo tiene sentido e impacto en la comunidad”, explica Raquel López, coordinadora de la Escuela de Nuevas Oportunidades. “Cuando ven que aquello que preparan es valorado por los otros, aumenta su confianza y la percepción que son capaces”.
Este proyecto se enmarca en una metodología educativa basada en la experiencia, donde el aprendizaje práctico se convierte en herramienta clave para recuperar la motivación y el vínculo con el proceso formativo. Para muchas jóvenes que han vivido trayectorias educativas difíciles, espacios como la Cantina representan una manera diferente de aprender, más conectada con la realidad y con sus capacidades.
En esta línea, Adrià Garcia, también coordinador del programa, destaca que “no se trata solo de elaborar almuerzos, sino de generar un espacio donde las jóvenes se sientan protagonistas, útiles y reconocidos. Esto es fundamental para que puedan construir un proyecto de futuro”.
Además, la Cantina contribuye a reforzar el sentimiento de comunidad dentro de Marianao, creando un punto de encuentro donde se comparte tiempo, conversación y vida cotidiana. El que podría ser una actividad simple se convierte así en una experiencia significativa tanto para quien participa como para quién disfruta.
Con iniciativas como esta, la Fundación Marianao continúa apostando para poner los jóvenes en el centro, ofreciéndolos oportunidades reales para desarrollar su potencial y reconectar con el aprendizaje desde la experiencia, la confianza y el reconocimiento. Porque, a la Cantina, no solo se sirven almuerzos: se construyen oportunidades
Puedes ver cómo es un día a la Cantina en este video.


