El último fin de semana de febrero, las Casas Comunitarias de la Fundación Marianao se llenaron de vida con la celebración de la comida popular del Rubrifolkum, una actividad que ya se ha consolidado como uno de los momentos más especiales del festival. Más de 170 personas compartieron mesa, música y conversación en una jornada que volvió a poner en valor la fuerza de la cultura como espacio de encuentro y cohesión.
Este es el tercer año que se realiza esta comida comunitaria, que este año ha vuelto a contar con la participación de LA PACA (Acuerdo por la Producción y el Consumo Agroecológico) y con una propuesta muy especial: cantar plegadas mientras se come y durante la sobremesa.
Cantar a mesa, hacer comunidad
Con el cancionero abierto sobre la mesa, la Cantera Forastera volvió a llenar el espacio de música y voces compartidas. Acompañadas por Liv Hallum y Clara Ayats, las persones participantes convirtieron la comida en una experiencia colectiva donde la música no necesita escenario, solo ganas de compartir.
Canciones populares, voces diversas y una misma energía: la de hacer pueblo alrededor de la mesa. Porque cantar juntas es también una manera de construir vínculos, de generar comunidad y de sentirnos parte de algo compartida.
Cultura, territorio y vínculos
La comida se enmarca dentro del Rubrifolkum, el festival de música de raíz de Sant Boi de Llobregat, del cual la Fundación Marianao es entidad patrocinadora. En este contexto, la actividad acontece mucho más que una comida: es un espacio abierto donde personas de diferentes edades y trayectorias se encuentran, se reconocen y comparten.
Esta iniciativa conecta plenamente con la manera de entender la acción comunitaria de Marianao: generar espacios de encuentro reales, donde la cultura se vive de manera próxima, participativa y colectiva.
Con actividades como esta, continuamos demostrando que la cultura —cuando se comparte— tiene una gran capacidad para fortalecer comunidades.


