La Fundación Marianao, La Roda y la Federación de Ateneos de Cataluña (FAC) han firmado un convenio de colaboración con el objetivo de reforzar la cohesión social y cultural en el barrio de Marianao y en todo Sant Boi de Llobregat.
El convenio apuesta para trabajar en cuatro ámbitos principales: lengua, cultura, cohesión social y trabajo en red. Entre las acciones previstas hay proyectos para fomentar el uso social del catalán en la escuela, el ocio, la cultura y el deporte; iniciativas para dignificar y promocionar la cultura catalana como herramienta inclusiva; y actividades que refuercen el sentimiento de pertenencia y el respecto a la diversidad. También se quiere potenciar la cooperación con asociaciones, escuelas y otras entidades del territorio.
Xavier Pedrós, presidente de la Fundación Marianao, ha destacado que este convenio forma parte del plan estratégico de la entidad, que celebra este año sus 40 años, y que representa “un llamamiento a trabajar juntos para incidir en la cohesión social y cultural de nuestro país”.
Pep Morella, presidente de la FAC, ha remarcado que la colaboración “garantiza un trabajo riguroso y entusiasta para reforzar la lengua, la cultura y la cohesión social con sentido de país”. Antoni Herrera, presidente de La Rueda, ha añadido que las tres entidades suman más de 130 años de experiencia al servicio de la sociedad y ahora trabajan conjuntamente “por una sociedad más justa, más culta y más libre”.
Con esta alianza, las entidades consolidan su compromiso con la inclusión, la participación ciudadana y la cultura de proximidad, reforzando los vínculos comunitarios en el barrio de Marianao y en la comarca del Baix Llobregat.
El pasado 29 de enero celebramos un momento muy especial: los 40 años de la Fundación Marianao. Cuatro décadas de acción comunitaria construidas gracias a la implicación de muchas personas que, a lo largo del tiempo, han hecho crecer este proyecto colectivo.
El acto fue, sobre todo, un espacio de encuentro y reconocimiento. Una oportunidad para mirar atrás con orgullo, recordar de donde venimos y reafirmar nuestro compromiso con la comunidad y con las oportunidades para todo el mundo.
En esta galería recogemos algunos de los instantes de una tarde que quedará en el corazón de Marianao: miradas cómplices, abrazos, reencuentros y también nuevos vínculos que nos impulsan a continuar transformando realidades, juntos y juntas.
Fotografías: Fundación Marianao y Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat.
Del 26 al 28 de febrero, Sant Boi de Llobregat volverá a vibrar con el Rubrifolkum, un festival que, desde hace 15 años, apuesta por la música folk y de raíz y por la cultura popular como herramienta de encuentro, participación y cohesión comunitaria.
A la Fundación Marianao nos hace especial ilusión sumarnos como entidad patrocinadora de esta edición. Compartimos con el Rubrifolkum la mirada de construir comunidad desde el territorio, generando espacios donde la cultura se viva de manera próxima, abierta y colectiva.
Cultura que conecta personas y barrio
El festival se ha consolidado como una cita cultural de referencia en el municipio, capaz de llenar calles y plazas de música y de activar la vida comunitaria. Este año llega bajo el lema “De folk en folk, se llena la plaza”, una manera de reivindicar el camino hecho gracias a la implicación de muchas personas voluntarias y al compromiso con la cultura de raíz.
Durante tres días, la ciudad acogerá propuestas diversas: desde el Toque de Inicio, que dará el pistoletazo de salida al festival, hasta conciertos destacados y formatos singulares como el Folk de Salida, que transforma casas y patios del barrio en espacios íntimos de música y encuentro.
Las Casas Comunitarias, espacio de vida y encuentro
En el marco del festival, también acogeremos la comida popular con cantera en las Casas Comunitarias, un momento pensado para compartir mesa, conversaciones y experiencias. Abrir estos espacios en la ciudad encaja plenamente con nuestra manera de entender la acción comunitaria: generar oportunidades porque las personas se encuentren, se conozcan y se sientan parte de un proyecto colectivo.
Impulsar iniciativas culturales como lo Rubrifolkum significa continuar tejiendo alianzas con el territorio y reforzar una idea que nos acompaña desde nuestros orígenes: la cultura también es una poderosa herramienta de transformación social.
Os animamos a descubrir la programación completa y a sumaros a un fin de semana que volverá a llenar Santo Boi de música, raíces y comunidad.
Esta semana, la Fundación Marianao participa en varias actividades del Tour del Talento, una iniciativa impulsada por la Fundación Princesa de Girona que convierte Santo Boi y el Baix Llobregat en punto de encuentro para el talento joven, la innovación y el compromiso social.
Nuestra participación se inscribe en aquello que ha orientado siempre nuestra trayectoria: generar oportunidades educativas, sociales y vitales para que los jóvenes puedan desarrollar su potencial y construir su futuro.
Jóvenes protagonistas de una semana de aprendizajes e inspiración
A lo largo de los próximos días, jóvenes de la Fundación Marianao participarán en diferentes propuestas que fomentan la creatividad, el pensamiento crítico, el descubrimiento de vocaciones y el compromiso con el entorno.
Abriremos la semana con la participación al Sant Boi InnovAction Lab, una experiencia de innovación pública y social que combina el trabajo sobre el territorio con una fase intensiva de ideación. A través de metodologías colaborativas y retos vinculados a la salud, el medio ambiente, la sostenibilidad y la convivencia, los jóvenes podrán imaginar y proponer soluciones a desafíos reales de ciudad.
También acogeremos en el Espacio Mercè Rodoreda sesiones dirigidas a jóvenes que quieren explorar su talento y ampliar horizontes, con testigos de personas referentes que compartirán su recorrido vital y profesional. En este marco, el ingeniero y emprendedor social Guillermo Gauna-Vivas, fundador de Ayúdame3D, mostrará como la tecnología puede acontecer una herramienta de transformación social real, acercando a los jóvenes ejemplos concretos de innovación con impacto.
El Espacio Mercè Rodoreda también será escenario de la sesión “Impulsa tu talento con videojuegos”, una propuesta innovadora que permitirá a los participantes descubrir competencias como la creatividad, la resolución de problemas o la gestión del estrés mediante dinámicas lúdicas y orientadoras.
La semana se completará con una visita a la Fundación Joan Miró, donde los jóvenes podrán explorar el valor del arte como herramienta para trabajar las emociones, fomentar la creatividad y construir comunidades más inclusivas.
El director de la Fundación Marianao, Daniel Osiàs, también participará en el acto central del Tour del Talento, un encuentro que reunirá jóvenes, profesionales y entidades sociales para reflexionar sobre el talento como motor de transformación social. Su presencia responde al reconocimiento de la trayectoria de la Fundación Marianao en el acompañamiento a jóvenes y en la construcción de oportunidades desde el territorio.
Un espacio para conectar talento, territorio e impacto social
La participación de la Fundación Marianao en el Tour del Talento se enmarca en una manera de entender la acción social que apuesta para ser presente allá donde se generan oportunidades y se construyen nuevos horizontes para la juventud.
La relación con la Fundación Princesa de Girona se remonta al 2012, cuando nuestra tarea con jóvenes fue reconocida con uno de sus premios. Desde entonces, hemos coincidido en iniciativas vinculadas en la educación, las oportunidades y el desarrollo del talento joven, siempre desde la autonomía y la coherencia con nuestros valores.
Compromiso con los jóvenes, fidelidad a nuestros valores
En la Fundación Marianao continuaremos colaborando con iniciativas que contribuyan a ampliar oportunidades y a generar impacto positivo en la vida de los jóvenes.
Lo hacemos con transparencia y fidelidad a los valores que han guiado siempre nuestro compromiso con la comunidad.
Ayer, en Can Massallera, no solo celebramos un cumpleaños. Celebramos una manera de hacer. Y lo hicimos más de 350 personas, reunidas para reconocer una historia colectiva construida desde la proximidad, la confianza y la fuerza de la gente.
La celebración de los 40 años de la Fundación Marianao reunió amigos y amigas de ayer y de hoy, voluntarias, trabajadoras, socias, patronato, alianzas, empresas y representantes institucionales. Todas ellas forman parte de un mismo hilo: el de un proyecto que nació cuando una comunidad decidió organizarse para cuidarse y construir futuro.
El acto se abrió con una apertura musical a cargo de la coral de la Fundación Marianao que ya marcó el tono del que vendría después: emoción compartida y memoria viva. A partir de aquí, la charla Súmate a la historia!puso palabras a una idea esencial, y es que Marianao no es solo una entidad, es el resultado de muchas decisiones colectivas presas a lo largo del tiempo.
La tabla de alianzas evidenció que este camino no se ha hecho en solitario. Administraciones, entidades sociales, empresas e instituciones han andado plegadas con Marianao, demostrando que la transformación social solo es posible cuando hay corresponsabilidad, confianza y compromiso a largo plazo.
Uno de los momentos más emocionantes de la tarde llegó con las voces de los testigos vinculados a la Fundación Marianao. Historias de vida que explican, desde la experiencia personal, que quiere decir sentirse acompañada, recuperar oportunidades y formar parte de una comunidad que no deja nadie atrás.
Los parlamentos institucionales sirvieron para reconocer la trayectoria de Marianao y su impacto en el territorio, poniendo en valor un modelo de atención integral y acción comunitaria construido desde bajo, con arraigo y capacidad de innovación.
La celebración acabó con un espacio de encuentro informal, un tiempo para reencontrarse, conversar y compartir. Un final sencillo y coherente con la esencia de Marianao: poner las personas en el centro.
Celebrar 40 años no es solo mirar atrás. Es constatar que Marianao es un proyecto vivo, necesario y con futuro. Un proyecto que continúa andando porque más de 350 personas —ayer, hoy y mañana— deciden sumarse. Gracias para hacer historia con nosotros!
A lo largo de la campaña del 40.º cumpleaños, en la Fundación Marianao hemos querido mirar atrás para entender mejor de donde venimos, pero sobre todo para reafirmar por qué continuamos siendo un proyecto vivo, arraigado y necesario. Lo hemos hecho compartiendo voces, recuerdos y momentos que explican qué es Marianao y que la hace posible: la fuerza colectiva.
El relato empieza en 1985, en un edificio abandonado que un grupo de jóvenes, familias y vecindario decidieron ocupar y transformar. De aquel gesto valiente y comunitario nace Marianao, un proyecto construido desde bajo, desde el barrio, con el objetivo que todo el mundo tenga oportunidades. Cuatro décadas después, esta esencia se mantiene intacta. Cada año, más de 2.000 personas participan en proyectos sociales y comunitarios que continúan transformando vidas y haciendo de Santo Boi un territorio de oportunidades.
Para dar el pistoletazo de salida a la campaña Súmate a la historia!, salimos a la calle con una encartellada colectiva. Las calles de Santo Boi se llenaron de imágenes que explican qué hacemos y por qué lo hacemos. Cada cartel es un recordatorio del trabajo cotidiano de acompañamiento a niños, jóvenes y personas adultas porque sean protagonistas de su propia historia.
La campaña también ha querido poner el foco en las personas que han formado y forman parte del proyecto. Una de estas voces es la del ilustrador Iván Bravo, vinculado a Marianao y pieza clave en el rediseño de nuestra imagen. A través del color, Iván ayudó a capturar la esencia del proyecto: escucha, comunidad y acompañamiento. “Es cómo cuando buscas algo en la Viquipèdia: siempre encontrarás un poco de luz”, explica. Una metáfora que resume muy bien el papel que Marianao quiere jugar en el territorio.
Más allá de la mirada creativa de Iván Bravo, a lo largo de la campaña también hemos querido dar voz a otras muchas personas que, desde lugares y momentos diferentes, forman parte de la historia de Marianao. Personas que se han vinculado profesionalmente, como Albert Aguilera, periodista de TV3 y exmiembro del patronato; personas voluntarias, como la Mari Carmen, que participa en el proyecto Vínculos; o personas que han crecido con el tiempo, como Mònica, Xavi, Mercè y Marc, trabajadoras de Marianao.
Finalment, per celebrar aquests 40 anys, . La primera jornada de portes obertes va permetre a la ciutadania recórrer els espais on Marianao és i creix, i conèixer de primera mà com un edifici ocupat fa dècades s’ha convertit en un projecte col·lectiu viu. Obrir la casa ha estat també una manera de donar la benvinguda a una nova etapa, marcada per la creació de la figura de persona sòcia i per la voluntat de continuar sumant complicitats.
Finalmente, para celebrar estos 40 años, abrimos literalmente las puertas. La primera jornada de puertas abiertas permitió a la ciudadanía recorrer los espacios donde Marianao es y crece, y conocer de primera mano como un edificio ocupado hace décadas se ha convertido en un proyecto colectivo vivo. Abrir la casa ha estado también una manera de dar la bienvenida en una nueva etapa, marcada por la creación de la figura de persona socia y por la voluntad de continuar sumando complicidades.
Hace cuarenta años, en un barrio popular de Sant Boi de Llobregat, una comunidad decidió no esperar más. No había equipaciones, faltaban servicios, las desigualdades golpeaban fuerte y muchas familias vivían sin horizonte. Ante esto, un grupo de jóvenes, vecinos y vecinas dio un paso adelante y ocupó un bloque de viviendas vacío para convertirlo en un espacio de vida, de apoyo y de futuro compartido. No era un gesto simbólico: era supervivencia, dignidad y esperanza.
De aquel acto valiendo nació el que hoy es la Fundación Marianao. Un proyecto que no surgió de un plan institucional, sino de una necesidad urgente y de una convicción profunda: que la comunidad, cuando se organiza, es capaz de generar respuestas allá donde todavía no hay.
Cuarenta años después, mirar atrás no es un ejercicio de nostalgia. Es un acto de reconocimiento. Reconocer que aquello que empezó como una respuesta vecinal ante la carencia de recursos se ha convertido en un proyecto colectivo vivo, arraigado en el barrio y en la ciudad, capaz de acompañar personas y transformar realidades a lo largo del tiempo.
Marianao no es solo una entidad social. Es un ecosistema comunitario que ha crecido y se ha profesionalizado sin perder la esencia. Hoy acompaña niños, jóvenes, familias, personas adultas y personas grandes, poniendo en el centro las personas, los vínculos y la comunidad como motor de transformación. Pero, por encima de todo, continúa siendo un espacio donde la comunidad se construye desde la confianza y el vínculo.
Los retos sociales continúan siendo inmensos: la pobreza infantil, las desigualdades que se cronifiquen, la salud mental, la soledad no deseada, la necesidad de reforzar comunidades cohesionadas.
A lo largo de estas cuatro décadas, hemos visto jóvenes que retomaban los estudios después de haberlos dejado, familias que encontraban apoyo en momentos difíciles, personas adultas que recuperaban confianza y nuevos caminos, y personas grandes que volvían a sentirse parte activa de la comunidad. Historias pequeñas y grandes que, sumadas, explican el sentido profundo de Marianao.
El que ha hecho posible este recorrido no ha sido una sola idea ni una sola persona. Ha sido la fuerza colectiva. La implicación de vecinos y vecinas, el compromiso de personas voluntarias y trabajadoras, la confianza de instituciones, entidades, empresas y alianzas que han entendido que la transformación social solo es posible cuando se construye plegadas. Marianao es fruto de esta suma de complicidades.
Por eso podemos decir que el que ha pasado —y continúa pasando— a Marianao es especial. Es patrimonio colectivo del barrio y de la ciudad. Una manera de hacer que demuestra que la comunidad no es solo destinataria de políticas, sino sujeto activo de cambio.
Celebrar estos 40 años es también asumir una responsabilidad. Los retos sociales continúan siendo inmensos y, en muchos casos, más complejos que nunca.
La pobreza infantil no solo afecta a las oportunidades educativas y vitales de los niños y niñas, sino que condiciona el futuro de toda la sociedad. Las desigualdades se cronifican y se transmiten de generación en generación, haciendo que muchas personas queden atrapadas en situaciones de vulnerabilidad difíciles de romper. La salud mental se ha convertido en uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, especialmente entre jóvenes y adolescentes, a menudo marcada por la incertidumbre, la presión social y la falta de espacios seguros donde expresarse. Al mismo tiempo, la soledad no deseada crece, especialmente entre las personas mayores, pero también entre jóvenes y adultos que, aun viviendo rodeados de gente, se sienten desvinculados y sin una red de apoyo.
Ante esta realidad, se hace evidente que ninguna institución ni ningún servicio puede dar respuesta en solitario. Es aquí donde emerge con fuerza el valor transformador de la comunidad. Cuando las personas se encuentran, se reconocen y se corresponsabilizan del bienestar colectivo, se generan espacios de apoyo mutuo que previenen situaciones de exclusión y crean nuevas oportunidades. La comunidad no es solo un espacio de convivencia: es un espacio de cuidado, de aprendizaje compartido y de construcción de esperanza.
La experiencia de estos cuarenta años demuestra que los vínculos comunitarios tienen una capacidad única para detectar necesidades antes de que se vuelvan invisibles, para sostener a las personas en momentos de fragilidad y para generar procesos de transformación que nacen desde la proximidad y la confianza. Cuando una familia encuentra apoyo en otras familias, cuando un joven encuentra referentes positivos en su barrio o cuando una persona mayor recupera el sentimiento de pertenencia participando en la vida comunitaria, no solo se resuelve una necesidad individual, sino que se refuerza el tejido social que sostiene al conjunto de la comunidad.
Por ello, reforzar comunidades cohesionadas no es solo un objetivo social, sino una estrategia imprescindible para construir sociedades más justas, resilientes y humanas. Apostar por la comunidad es apostar por una manera de transformar la realidad que pone a las personas en el centro y que entiende que el cambio real y duradero nace cuando se construye colectivamente.
Marianao continúa andando con la misma convicción con que nació: que juntas podemos transformar la realidad. Que cuando la comunidad se organiza y se reconoce capaz, no solo resiste, sino que construye futuro.
Gracias a todas las personas que, de una manera u otra, habéis formado parte de este camino. Contigo, hacemos historia.
Este jueves, la Fundación Marianao celebró su primera jornada de puertas abiertas, una iniciativa para acercar el proyecto a la ciudadanía y compartir, en primera persona, la historia, los valores y la tarea comunitaria que la entidad construye desde hace 40 años en Sant Boi.
La respuesta fue muy positiva: se llenaron todas las plazas disponibles, confirmando el interés y el aprecio que despierta Marianao en el territorio. Las persones asistentes pudieron recorrer los diferentes espacios de la fundación (el edificio principal, el espacio juvenil y las casas comunitarias) y conocer como un edificio ocupado hace cuatro décadas se ha transformado en un proyecto colectivo vivo, arraigado en el barrio y al servicio de las personas.
Durante la visita guiada, se compartieron historias, anécdotas y momentos clave de la trayectoria de la entidad, poniendo en valor la fuerza de la organización vecinal y el trabajo comunitario como motores de cambio social. Marianao nació en un espacio, pero sobre todo de su gente, que supo llenarlo de vida para generar nuevas oportunidades y tejer comunidad.
Esta jornada se enmarca en la celebración de los 40 años de Marianao y en el inicio de una nueva etapa, que incluye la creación de la figura de persona socia como nueva manera de cuidar y hacer crecer el proyecto de manera colectiva.
Desde la Fundación Marianao queremos agradecer a todas las personas que participaron el interés, las preguntas y la confianza. Cada encuentro como esta nos recuerda que Marianao es, sobre todo, casa: un proyecto compartido que continúa creciendo gracias a la comunidad que lo hace posible.
Este diciembre, la Fundación Marianao ha abierto una nueva etapa incorporando la figura de las personas socias, un paso que llega en un momento especialmente significativo: la celebración de los 40 años de un proyecto nacido en Sant Boi de Llobregat a partir de un gesto vecinal valiendo y profundamente comunitario. Cuatro décadas después, Marianao continúa creciendo sin perder la esencia, reforzando los vínculos con la comunidad que hace posible el proyecto y apostando por una cultura de solidaridad compartida.
Varios medios de comunicación se han hecho eco del que representa Marianao hoy: una entidad viva, arraigada en el territorio, que acompaña personas a lo largo de sus trayectorias vitales y construye respuestas colectivas a los retos sociales.
Uno de los artículos destacados es el publicado en El Diario de la Educación, que ofrece una mirada reflexiva sobre los orígenes y la evolución de la Fundación Marianao. El texto recorre el camino que va desde la ocupación de un edificio abandonado en un barrio con carencias hasta la consolidación de un proyecto comunitario que hoy acompaña niños, jóvenes, familias, personas adultas y gente mayor. El artículo pone en valor la continuidad de aquel impulso transformador inicial, que todavía hoy se traduce en acción educativa, social y comunitaria.
También Social.cat ha dedicado un espacio de opinión a los 40 años de Marianao, destacando la fuerza de la comunidad como motor del proyecto. El artículo subraya como, a lo largo de cuatro décadas, Marianao ha sabido crecer desde la corresponsabilidad, la confianza y la implicación de muchas personas que, en diferentes momentos, han formado parte de esta historia compartida.
Por su parte, El Periódicoha puesto el foco en uno de los ámbitos clave de trabajo de la fundación: la salud mental. El reportaje destaca la importancia de un abordaje comunitario, integral y preventivo, que vaya más allá de la mirada exclusivamente terapéutica. A Marianao, la salud emocional se entiende como una responsabilidad colectiva, que se construye a través de espacios seguros, vínculos significativos y acompañamientos adaptados a las necesidades reales de las personas.
También ha tenido eco en Viure Sant Boi, el web del Ayuntamiento de Santo Boi, una entrevista con Daniel Osiàs, director de la Fundación Marianao, en que repasa tanto la trayectoria de la entidad en estos 40 años como los proyectos que se están gestando de cara al futuro. Osiàs destaca que Marianao quiere seguir siendo una entidad arraigada en el territorio y construida colectivamente, y comparte que una de las líneas de trabajo para el 2026 será el proyecto El Sarau, un nuevo espacio de relación, convivencia y bienestar para personas adultas que nace de la necesidad de combatir la soledad no deseada con actividades culturales, formativas y de ocio pensadas con y para la ciudadanía.
Según Osiàs, esta mirada comunitaria y participativa es esencial porque “cuando la comunidad se organiza, puede transformar la realidad”, recordando los orígenes de la entidad y poniendo el foco en la colaboración entre vecinas y vecinos para abordar retos sociales actuales como la salud mental, el aislamiento y el impulso de proyectos compartidos al servicio de toda la ciudad.
Este eco mediático también ha llegado a formatos audiovisuales, como el Jornal.cat, que ha dedicado un capítulo de su podcast al proyecto de la Fundación Marianao, con una conversación en profundidad con el director sobre el papel transformador de las comunidades. En esta entrevista, pose sobre la mesa una idea clave que travesía toda la trayectoria de Marianao: “Las entidades sociales no nos podemos quedar esperando que nos venga la gente. Si queremos un cambio realmente transformador, tenemos que ir donde se encuentra la gente”.
El capítulo reflexiona sobre la necesidad que los proyectos sociales generen conciencia crítica y participación activa, y no solo respondida asistencial. También se aborda el momento vital de muchos jóvenes, a los cuales a menudo se los dibuja un horizonte de desesperanza, y como esta mirada se puede revertir a través de proyectos comunitarios y de un periodismo que ponga el foco en las alternativas y las posibilidades reales de transformación.
Desde Marianao, el mensaje está claro: el éxito no es solo crecer, sino preguntarse si hay bastante iniciativas comunitarias arraigadas en el territorio capaces de generar cambio social profundo.que permite acercar todavía más la voz y el relato de Marianao a la ciudadanía, poniendo rostro a un proyecto que se explica mejor desde las personas que lo hacen posible.
El conjunto de estas miradas externas refuerza la idea que Marianao no es solo una entidad con trayectoria, sino una comunidad en movimiento. En el marco de los 40 años y con la puesta en marcha de la campaña de socias, este reconocimiento público acontece también una oportunidad para invitar más personas a sumarse, a formar parte de un proyecto colectivo que continúa escribiendo su historia desde el territorio y para el territorio.
Hace cuarenta años, un grupo de vecinos y vecinas de Sant Boi decidieron que no podían esperar más. Ocuparon un edificio abandonado y lo transformaron en un espacio comunitario vivo.
Aquel gesto, cargado de radicalidad y esperanza, fue el punto de partida de una historia compartida que, desde entonces, no ha dejado de crecer. Una historia que hoy continúa escribiéndose desde la corresponsabilidad, la confianza y la capacidad de construir futuro desde la comunidad.
Ahora, en la Fundación Marianao damos un paso más. Abrimos, por primera vez, una campaña de socios y socias. Y lo hacemos con la conciencia que este paso no es solo una estrategia económica, sino una nueva manera de entender el vínculo entre la comunidad y la entidad.
Una evolución de nuestro modelo de relación, pensada para reforzar nuestra sostenibilidad, pero sobre todo para continuar siendo fieles a aquello que somos: una entidad de todo el mundo.
Nos hemos preguntado mucho cómo queríamos hacerlo. Porque no nos sirve cualquier modelo. No queremos reproducir esquemas clásicos basados en contraprestaciones materiales, ventajas exclusivas o relaciones jerárquicas. No volamos socios con privilegios, sino personas que sientan que Marianao también es suya, que compartan el compromiso, el sentido y el proyecto.
Que entiendan que hacerse socia es una forma más de participar, como lo es ser voluntario, como lo es venir al casal infantil o formar parte de un grupo comunitario. Con el mismo valor, con la misma importancia.
No queremos construir un club de socios. Queremos hacer crecer la comunidad. Queremos que ser socio o socia sea otra manera —igual de válida que cualquier otra— de decir: yo también formo parte de Marianao.
Por eso hablamos de cultura de solidaridad. Porque el que proponemos no es una campaña puntual, sino una nueva manera de hacer.
Queremos abrir también la financiación en la comunidad, con la misma mirada abierta con que abrimos espacios, procesos y decisiones. Desde la igualdad, desde la transparencia y desde el agradecimiento profundo a todas las personas que confiáis.
En un contexto de fragilidad social, de incertidumbres globales y de retos urgentes, sabemos que hacen falta respuestas colectivas. Y también sabemos que nuestra fuerza, como organización, siempre ha sido la comunidad. Los proyectos que impulsamos —el 75% de los cuales son propios y surgidos de las necesidades detectadas en el territorio— tienen sentido porque parten de una escucha activa, de una voluntad de transformación y de un compromiso compartido.
Porque cuando acompañamos niños en riesgo, cuando abrimos espacios de participación juvenil, cuando cuidamos la salud mental, cuando hacemos red para combatir la soledad no deseada, lo hacemos desde esta convicción: que nadie transforma nada solo.
Hay mucha gente que nos dice: ‘yo no participo directamente, pero sé que hacéis un trabajo necesario’. A estas personas, también les decimos que pueden formar parte de la historia. Hacerse socia es una manera de decir ‘os veo, os valoro y quiero que continuéis’
Abrir una campaña de socios puede parecer un gesto pequeño, una acción más dentro de un ecosistema amplio. Pero para nosotros es una declaración. Una afirmación del que queremos ser: una entidad que crece desde dentro, que se fortalece con su gente y que se proyecta hacia el futuro sin perder la esencia.
Sabemos que hablar de dinero incomoda, y que pedir implica exponerse. Pero también sabemos que la confianza no se improvisa. Y confiamos plenamente en nuestra comunidad.
Queremos que la gente sienta que no está dando a una entidad desconocida, sino que está cuidando un espacio que también es suyo. Sumarse a la historia es esto: asumir que la historia de Marianao también te pertenece.
Hacerse socio o socia de Marianao no es solo hacer una aportación económica. Es decir “sí” a una manera de entender la solidaridad. Es decir “sí” a un proyecto que es patrimonio ciudadano, que nace del barrio y se extiende por toda la ciudad.
Es, en definitiva, sumarse a una historia que no se ha escrito suela y que todavía tiene mucho para escribir.
El próximo jueves 22 de enero, la Fundación Marianao organiza una jornada de puertas abiertas para invitar el vecindario, personas curiosas y miembros de la comunidad a conocer por dentro de los espacios, los proyectos y la manera de hacer que dan vida a Marianao desde hace 40 años.
A través de una visita guiada, recorreremos los diferentes espacios de la entidad y compartiremos historias, anécdotas y transformaciones de un proyecto social que nació el 1985 a raíz de la movilización vecinal y que hoy acompaña más de 2.000 personas cada año en Sant Boi de Llobregat.
Qué espacios visitaremos?
Sede de la Fundación Marianao, el edificio histórico ocupado el 1985
Espacio Mercè Rodoreda, punto de encuentro juvenil y comunitario
Casas Comunitarias de la calle Miquel, espacios de convivencia y vida compartida
Durante el recorrido explicaremos cómo han ido cambiando los espacios con el tiempo, como han nacido proyectos sociales y comunitarios, y como la participación y las alianzas han estado clave para construir oportunidades en el territorio.
La visita acabará con un espacio de encuentro informal, con café y conversación, para compartir impresiones y continuar tejiendo comunidad.
La jornada de puertas abiertas se dirige a todas las personas que tienen curiosidad por saber qué es la Fundación Marianao y como funciona, que forman parte del vecindario y quieren conocer el proyecto por dentro o que ya participan o hacen voluntariado y quieren compartir la experiencia con familiares, amistades o personas próximas.
Información práctica
📅 Jueves 22 de enero de 2026
🕥 Turno por la mañana: 10.30 h
🕕 Turno por la tarde: 18 h
📍 Fundación Marianao (calle Girona, 30 de Sant Boi de Llobregat)
En un contexto educativo cada vez más complejo y exigente, desarrollar una buena lectoescritura es mucho más que aprender a leer y escribir: es construir el cimiento sobre el cual se levantan todos los otros aprendizajes. Sin este pilar, el resto del proceso educativo puede acontecer un reto casi insuperable para muchos niños.
¿Por qué es tan crucial la lectoescritura?
La transición de “aprender a leer” a “leer para aprender” es decisiva. Cuando esta base no queda consolidada, seguir explicaciones, interpretar problemas o estudiar de manera autónoma se vuelve muy difícil. Las pruebas PISA 2022 lo evidencian: los estudiantes de 15 años en Cataluña obtuvieron 462 puntos en comprensión lectora, por debajo de la media española y de la OCDE, un indicador claro del reto que tenemos como país.
Esta dificultad no afecta todo el mundo por igual. La Fundación Bofill alerta que los niños que no reciben apoyo lector a casa acumulan, ya a 4.º de primaria, cerca de un medio curso de desventaja respecto a los que sí reciben. Al final de primaria, el 25,2% del alumnado presenta niveles bajos o medio-bajos de comprensión lectora, y en escritura el 12% tiene un nivel bajo y un 21,8% medio-bajo. Son cifras que hablan de desigualdades que pueden condicionar trayectorias educativas y vitales muy diferentes.
Pero la lectura y la escritura también tienen un impacto emocional y social. Leer abre ventanas a otras realidades y favorece la empatía; escribir permite expresar emociones y construir un discurso propio. Dominar estas habilidades refuerza la autoestima y la confianza, dos piezas clave porque los niños se impliquen y avancen con seguridad.
Cómo lo trabajamos a la Fundación Marianao
Al Casal Infantil hace años que dedicamos tiempos y cura a reforzar la lectoescritura. Sabemos que no es solo una cuestión académica: es una puerta de acceso al conocimiento, a las oportunidades y a la participación llena en la vida comunitaria. Por eso trabajamos con 35 niños de entre 6 y 9 años de manera personalizada, ofreciéndolos actividades adaptadas a su ritmo, y generamos espacios donde la lectura y la escritura forman parte de la cotidianidad: momentos de lectura compartida, talleres creativos, juegos lingüísticos y rincones que invitan a descubrir historias y a inventar de nuevas.
Acompañamos los niños porque se sientan seguros, para que recuperen la confianza cuando se encuentran con dificultades y para que entiendan que el error es parte del proceso de aprender. También sumamos la comunidad: mantenemos una relación constante con las escuelas y con las familias, porque sabemos que cuando todo el mundo rema en la misma dirección, los aprendizajes arraigan con más fuerza.
DLec: una metodología que nos ayuda a llegar más lejos
Para paliar las dificultades de aprendizaje que provoca tener un nivel bajo de lectoescritura, colaboramos estrechamente con la Fundación Diverse e implementamos al Casal Infantil su metodología DLec. Esta herramienta pedagógica está especialmente pensada para niños que tienen dificultades en lectoescritura, a menudo provenientes de entornos multilingües o en situación de desventaja social.
Nuestro equipo educativo se ha formado en esta metodología, que combina el aprendizaje multisensorial, la intervención en pequeños grupos, la detección temprana de dificultades y un seguimiento muy esmerado de cada niño. Dlec nos aporta un marco riguroso y estructurado que, sumado a nuestra mirada comunitaria y emocional, hace que ningún niño quede atrás por carencia de un buen apoyo lector y escritor.
Leer y escribir: una puerta abierta a las oportunidades
A Marianao sabemos que la lectoescritura es mucho más que un aprendizaje escolar. Es una herramienta para construir futuro, igualar oportunidades y dar a los niños la posibilidad de acontecer personas autónomas, curiosas y capaces. Por eso invertimos tiempo, formación y alianzas. Porque cuando un niño puede leer y escribir con seguridad, puede aprender, imaginar, soñar y transformar su entorno.
Según el nuevo informe de UNICEF presentado hoy, España es el segundo país de la Unión Europea con la tasa más alta de niños en riesgo de pobreza o exclusión social. El 34,6% de los niños, niñas y adolescentes —2,7 millones— viven en esta situación, solo por detrás de Bulgaria. En Cataluña, los datos publicados al informe de la Plataforma de Infancia (PINCat) ya apuntaban que la pobreza infantil afecta el 34,7%, es decir, 467.700 niños.
Un segmento especialmente preocupante es la privación material severa, que afecta el 11,4% de estos menores. Además, el informe alerta que la presión de la vivienda y el aumento de los costes básicos, como la crianza, tienen un fuerte impacto: un 23% de las familias con niños no puede hacer frente al coste estimado de la crianza.
La mirada de Marianao: una emergencia social en nuestra comunidad
Desde la Fundación Marianao hace tiempo que denunciamos esta situación como una emergencia social insostenible. En nuestro artículo sobre la pobreza infantil, ya señalamos que muchas de las familias con las cuales trabajamos viven en una vulnerabilidad estructural, con dificultades constantes para acceder a recursos básicos, ocio educativo o apoyo social.
Cuando escribimos este artículo, en marzo, hablábamos de más de 412.000 niños viviendo en situación de pobreza en Cataluña. Hoy ya sube a 467.700 niños, con los últimos datos publicados. Un incremento que confirma que la emergencia social no solo no se para, sino que se agravia, y que exige respuestas urgentes y coordinadas tanto a nivel institucional como comunitario.
La vulnerabilidad no es una elección
En la Fundación Marianao lo vemos cada día. Muchas de las familias que participan en nuestros proyectos combinan trabajos precarios, altos gastos fijos y escasa red de apoyo, el que agravia el riesgo de transmisión intergeneracional de la pobreza.
La vulnerabilidad no es una elección. Tal como explica Míriam Rodríguez, jefa de Infancia y Familias, “trabajamos con niños que crecen en condiciones que no han escogido y que, demasiado a menudo, perpetúan la pobreza de una generación a la otra”. Por eso nuestro trabajo se centra, sobre todo, en abrir posibilidades.
Nuestros servicios de infancia generan entornos ricos en experiencias educativas, sociales y de ocio que actúan como antídoto contra esta reproducción del ciclo. “Cuando una criatura encuentra un espacio seguro y estimulante, donde se siente acompañada y reconocida, sus posibilidades se ensanchan de manera exponencial”, explica Rodríguez. Este cambio, que puede parecer pequeño, a menudo marca uno antes y uno después.
Aportar referentes positivos y oportunidades vivenciales incrementa las opciones de revertir la vulnerabilidad cuando lleguen a la edad adulta
Mònica Petit, coordinadora de proyectos de atención a la infancia y adolescencia, detalla que cada vez es más habitual encontrarnos con “alquileres imposibles de asumir, familias que viven en habitaciones sin derecho a cocina, procesos de desahucio, o incluso niños viviendo en locales o pisos ocupados”.
Estas situaciones generan inseguridad y un entorno poco propicio para el desarrollo socioemocional de las criaturas. Es por eso que, desde el Casal infantil y juvenil y el resto de espacios educativos, “tenemos que estar siempre atentas a estos cambios, para adaptarnos y ofrecer un acompañamiento significativo a niños, adolescentes y familias”.
El objetivo, por lo tanto, es revertir esta dinámica con programas como casales, apoyo escolar, proyectos de ocio y acompañamiento social, que no solo apuntan a cubrir necesidades inmediatas, sino también a empoderar las familias para que puedan construir oportunidades a largo plazo: “Aportar referentes positivos y oportunidades vivenciales no solo mejora su presente, sino que incrementa las opciones de revertir la vulnerabilidad cuando lleguen a la edad adulta”.
¿Qué se necesita? Un reto que es de todos
La pobreza infantil tiene consecuencias profundas y duraderas: menor rendimiento académico, más riesgo de abandono, salarios más bajos en la edad adulta, más problemas de salud y más dificultados para acceder a una vivienda digna. Para revertirla, hay que visibilizar la realidad y asumirla como un reto compartido. Se necesitan políticas valientes y sostenidas, como la Prestación Universal por Crianza, una mejora de la IMV, políticas laborales que garanticen estabilidad y un compromiso firme con el derecho a la vivienda.
Desde Marianao seguiremos construyendo comunidad y redes de apoyo, porque la pobreza no es solo carencia de recursos: es también soledad y ausencia de vínculos. Y es aquí, en esta dimensión comunitaria, donde podemos transformar realidades. Los espacios comunitarios de Marianao son esenciales para evitar que niños y adolescentes queden atrapados en la misma vulnerabilidad con que empezaron.
La pobreza infantil es un reto que nos involucra a todas y todos. A Marianao seguiremos trabajando para abrir caminos, construir vínculos y garantizar que ningún niño no crezca en la penumbra de la desigualdad.
La Fundación Marianao se prepara para la campaña de Navidad con espíritu colaborador y comunitario. Desde el 14 de noviembre nos sumamos de nuevo a la iniciativa de Reyes Majos, con el objetivo de llevar ilusión y acompañamiento a las personas que atendemos, esta vez renovando el compromiso adquirido el año pasado.
¿Qué haremos?
El año pasado, la iniciativa permitió que personas que se encuentran en centros penitenciarios, acompañadas por la Fundación, escribieran cartas a Reyes Magos, que fueron “apadrinadas” por reinas y reyes de todo el territorio. Las cartas se han traducido en regalos y afecto, dando‑ visibilidad a la solidaridad y construyendo vínculos de proximidad.
Este año, abrimos de nuevo la convocatoria: personas voluntarias, colaboradoras y amigas de la Fundación podrán sumar‐se como reinas o reyes mayos, apadrinar cartas y hacer posible que los deseos se hagan realidad en un entorno que promueve la dignidad, la conexión y la esperanza.
¿Por qué participamos?
Porque creemos que cada persona tiene derecho a sentir‑se reconocida y a recibir gestos que representen que no está sola.
Porque la solidaridad no se trata solo de dar un objeto: se trata de crear un vínculo humano, de reconocer las curas que se dan mutuamente.
Porque con esta campaña reafirmamos quién somos: una entidad que trabaja en clave comunitaria, que acompaña desde la educación, la inclusión y la participación.
¿Cómo participar?
Si quieres ser rey o reina maja de la Fundación Marianao, inscríbete aquí y escoge nuestro código (25021), y trae la magia a la gente que necesita.
Agradecemos profundamente la generosidad de todas las personas que participaron el año pasado y que seguirán participando este año. Es gracias a vosotros que podemos seguir transformando deseos en realidades y tejiendo comunidad. Os invitamos a serlo de nuevo: porque juntos hacemos que la magia sea comunitaria, inclusiva y llena de sentido.
Tanto si quieres ser rey o reina maji, como si quieres difundir la iniciativa o apoyar de alguna otra manera, nos encontrarás a la Fundación Marianao (Calle Girona, 30, Santo Boi).
La Fundación Marianao nos hemos sumado a la campaña ACT X PALESTINE, una movilización cultural y solidaria de alcance global impulsada por varias organizaciones palestinas de derechos humanos. En Sant Boi, el Ateneu Santboià ha querido adherirse organizando una jornada musical y reivindicativa el sábado 29 de noviembre, a las 12 h, en sus jardines (Avda. Maria Girona, 2).
El acontecimiento contará con las actuaciones de Alosa, El Pony Pisador, Ros, En Carlus y Trébol, que pondrán voz y ritmo a un encuentro que combina cultura y compromiso social.
Todos los beneficios obtenidos se destinarán íntegramente en el pueblo palestino, en apoyo a su resistencia y dignidad ante la vulneración continuada de los derechos humanos.
Desde la Fundación Marianao nos adherimos a esta iniciativa para reafirmar nuestro compromiso con la paz, la justicia y la solidaridad internacional. Creemos que la cultura es una herramienta poderosa de denuncia y transformación, capaz de movilizar conciencias y tejer redes de apoyo entre pueblos.
Animamos toda la ciudadanía a sumarse y participar del concierto, compartiendo una jornada de música, esperanza y solidaridad. Porque la paz y la libertad solo son posibles si las defendemos colectivamente.
Vivimos un momento en que los retos sociales son demasiado grandes e interconectados para ser abordados desde la lógica del “cada cual a la suya”. Las desigualdades, la soledad no deseada, la pobreza cronificada o la fragilidad de los vínculos comunitarios no tienen fronteras administrativas ni se resuelven desde un único servicio, disciplina o presupuesto. Son retos que interpelan la sociedad entera, y que solo encuentran respondida cuando diferentes actores —instituciones, entidades, familias, empresas, escuelas, redes vecinales— actúan de manera coordinada.
En Marianao, hace cuarenta años que lo constatamos cada día: la transformación social no es una acción individual, sino una obra colectiva. Por eso, las alianzas no son un instrumento secundario de nuestro modelo, sino una condición de posibilidad.
Alianzas que generan más oportunidades que las que tendríamos trabajando solos
En nuestra experiencia, una alianza no es solo un convenio, ni una forma de sumar recursos puntuales: es una manera de ampliar el que somos capaces de ofrecer como comunidad. Hay que nos aportan apoyo económico y hacen posible que proyectos sociales puedan existir y sostenerse en el tiempo. Hay que nos permiten ofrecer experiencias culturales, deportivas o educativas que no podríamos asumir con recursos propios. Hay que nos comparten conocimiento, metodología o mirada, y nos ayudan a hacer mejor el que ya basura. Y hay otros que se construyen desde la corresponsabilidad y la visión compartida.
Una alianza es relevante cuando amplía oportunidades reales para las personas que acompañamos
Cuando hablamos de alianzas, no hablamos de intangibles. Hablamos de cosas tan concretas como las que pasan cada semana en Marianao: niños y jóvenes que hacen natación, que cantan en un corazón vinculado al Palau de la Música, que se hacen revisiones visuales que detectan dificultades que podrían afectar el aprendizaje, que hacen actividades de aventura que refuerzan la autoestima y la confianza, o que acceden a experiencias educativas que abren horizontes. Son acciones que demuestran una idea simple pero poderosa: cuando la comunidad coopera, las oportunidades se igualan.
No todas las alianzas son iguales, y no hace falta que lo sean. El que las hace valiosas no es su forma, sino su sentido. Una alianza es relevante cuando amplía oportunidades reales para las personas que acompañamos, cuando enriquece el territorio, cuando hace posible que la comunidad acceda a derechos, espacios, experiencias o caminos a los cuales no llegaría suela. Por eso no hablamos de alianzas “grandes” o “pequeñas”, sino de alianzas que suman valor allá donde nosotros no llegaríamos.
Cultivarlas, pero, no es un acto automático: es una práctica que requiere tiempo, escucha, honestidad y confianza. Requiere abrir la puerta, explicar con transparencia, reconocer límites y poner valor en la relación, no solo en los resultados. Dedicamos horas a acoger visitas, generar encuentros, compartir aprendizajes, explicar qué hacemos y escuchar qué hacen otros. No es un añadido: es parte de nuestro trabajo. Las alianzas no se mantienen por inercia, sino por cura. Y esta cura también es impacto social.
No nos hacen “más grandes” como organización, sino que hacen más grande la vida de la comunidad
Una transformación que no es individual, sino compartida
Si hoy Marianao puede ofrecer a niños, jóvenes, adultos y personas grandes actividades, itinerarios, espacios de participación, oportunidades educativas y experiencias que van mucho más allá de nuestros recursos internos, es porque muchas personas, entidades, instituciones y organizaciones están vinculadas. El que basura tiene valor, pero el que basura juntas tiene un valor todavía más grande.
Por eso decimos que las alianzas no nos hacen “más grandes” como organización, sino que hacen más grande la vida de la comunidad: crean oportunidades que no podríamos generar solos, dan acceso a experiencias que amplían miradas y permiten que niños, jóvenes, familias y personas grandes vivan cosas que, de otra manera, quedarían fuera de su alcance. Y esta es la razón profunda por la cual seguiremos tejiendo complicidades: porque compartir oportunidades es, en esencia, transformar comunidades.
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