Este miércoles, la Fundación Marianao ha celebrado una jornada de puertas abiertas del Colectivo Suma, un encuentro pensado para acercar el proyecto a la ciudadanía y compartir de cerca su manera de funcionar, basada en las curas, la participación y el apoyo mutuo.
El Colectivo Suma es un espacio de promoción cultural, apoderamiento y formación básica para mujeres adultas que trabaja para que desarrollen sus vidas con plenitud y total autonomía, a la vez que lucha para acabar con las situaciones de aislamiento y soledad no deseada. Es un espacio donde las personas son motoras de cultura, de vínculos y de aprendizajes, que demuestra que envejecer activamente es posible.
Durante la tarde, las persones asistentes han podido conocer los diferentes espacios del proyecto y participar en una tertulia abierta con participantes y miembros del equipo. La conversación ha servido para poner palabras a todo aquello que representa el Suma para las personas que forman parte.
Muchas participantes han coincidido a definirlo como “una segunda familia”. Algunas forman parte desde hace casi veinte años y otros se han incorporado hace poco tiempo, pero todas han compartido una misma idea: el Suma es un lugar donde se sienten acogidas, escuchadas y dónde han encontrado un espacio para quedarse.
Durante el encuentro, una de las personas voluntarias ha explicado cómo el proyecto tuvo un papel importante en su proceso personal desprendido de pasar por una enfermedad. “Iba al psicólogo, pero no sabía que el que necesitaba también era socializar y tener un espacio seguro donde compartir mis vivencias”, compartió. Según confesa, el Colectivo Suma le ofreció este espacio de confianza y apoyo que lo ha ayudado en su proceso de recuperación.
Precisamente, una de las características que más se destacaron durante la jornada es la manera como funciona el proyecto: un espacio autogestionado, donde las mismas participantes deciden qué se hace y donde todo el mundo puede aportar conocimientos, experiencias e ideas. Un modelo basado en las relaciones entre iguales, sin jerarquías rígidas, que pone las curas y el apoyo mutuo en el centro.
Más allá de las actividades, la jornada ha evidenciado el valor que tienen espacios como el Colectivo Suma para generar comunidad, combatir la soledad y crear vínculos significativos entre personas diversas.


















