Hace solo unas semanas que empezó a andar, pero El Sarau ya se ha convertido en un punto de encuentro para muchas personas del barrio. El proyecto está generando nuevos vínculos, espacios de confianza y una red comunitaria que crece día detrás día.

El Sarau es un nuevo espacio comunitario impulsado por la Fundación Marianao dirigido a personas adultas de Sant Boi que quieren compartir, aprender y participar en actividades de bienestar, cultura y vida comunitaria. El proyecto ofrece talleres, espacios de conversación y propuestas nacidas de la misma comunidad con el objetivo de fomentar los vínculos, prevenir la soledad no deseada y crear espacios donde las personas se sientan parte activa del barrio.

La acogida ha superado todas las expectativas. Más de doscientas personas se han interesado para participar en las actividades, talleres y espacios de encuentro, una respuesta que, como remarca el equipo del proyecto, confirma una necesidad real de crear espacios de relación y comunidad.

“El ambiente que se ha generado es muy bonito. Ves personas muy diferentes entre ellas que se escuchan, se cuidan y acaban creando relaciones”, explica Bruno Ahufinger. Todo y el poco tiempo de funcionamiento, muchas personas ya se han empezado a reconocer, a preguntar las unas por las otras y a compartir momentos más allá de las actividades.

El proyecto acoge una gran diversidad de participantes, tanto en cuanto a las edades como las trayectorias personales. Precisamente esta mezcla es una de las claves que más destaca el equipo. “Pensábamos que quizás acabaría llegando a un perfil muy concreto, pero ha pasado todo el contrario. Hay gente muy diversa conviviendo, participando y generando vínculos”, explican.

Otra de las particularidades del Sarao es que muchas de las actividades han nacido de las mismas personas participantes. Varios talleristes se han acercado al proyecto con ganas de compartir conocimientos, habilidades o aficiones con el resto de vecinos y vecinas. “Es un proyecto construido a pie de barrio. Ha nacido de necesidades reales detectadas en la calle y se está haciendo con la misma gente del barrio”, destaca Ahufinger.

Más allá de las actividades, el proyecto también está teniendo un impacto emocional importante. Algunas personas participantes han compartido con el equipo que antes casi no salían de casa y que ahora han encontrado un espacio donde sentirse acompañadas: “Nos vienen a explicar su vida, nos dan las gracias y te dicen que esto era justo el que necesitaban”.

El éxito del proyecto también ha comportado retos inesperados. La gestión de centenares de personas, grupos y comunicaciones ha obligado el equipo a adaptarse rápidamente a una realidad mucho más grande del que imaginaban. Aun así, aseguran que la experiencia está siendo muy enriquecedora y que también ellos están aprendiendo de las personas que participan. “Estamos compartiendo tiempo con gente del barrio que ha vivido toda la vida aquí, y escuchar sus experiencias es muy valioso”, explican.

La buena acogida del proyecto estas primeras semanas ha evidenciado la importancia de crear espacios comunitarios construidos desde las necesidades reales de las personas y con el barrio como protagonista. Más allá de las actividades, El Sarao está demostrando el valor de sentirse parte de una comunidad.

Para participar, solo hay que hacer una inscripción previa presencial en las Casas Comunitarias de Marianao (calle de Miquel, 63-65 de Sant Boi de Llobregat), en horario por la mañana o tarde.

Una vez inscritas, las persones participantes pueden acceder en una área privada desde donde apuntarse a las diferentes actividades y talleres según sus intereses.

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